¡alimentando la curiosidad de un cornudo!
En un foro de cornudos, una esposa contó que estaba preocupada de que su esposo tuviera motivos ocultos (bisexualidad) para compartirla y animarla a que se acostase con otros hombres, ya que le hacia muchas preguntas sobre los genitales de sus amantes: cómo era de larga su polla, si era más gruesa que la suya, si los testículos colgaban o estaban muy pegados a la polla, etc.
En algunas ocasiones sí que sucede que un marido, bisexual u homosexual que siempre ha estado en el armario, quiera que su mujer tenga relaciones con otros para así tener contactos sexuales con ellos. Pero esto ocurre en pocos casos.
Esta mujer se sentía bastante incómoda de proporcionarle tantos detalles a su marido, pero esta incomodidad, en un principio, es bastante corriente, ya que las mujeres no están acostumbradas a hablar con hombres de la polla y los huevos de estos. Además, la mayoría de esposas temen herir los sentimientos y la confianza en sí mismos de sus maridos, si son honestas.
Cualquier mujer que tenga marido o prometido, puede estar totalmente segura de que esta curiosidad es 100% normal. Yo diría que bastante saludable. Los maridos cornudos están obsesionados con el símbolo más obvio de la cornudez: la polla que le meten a su esposa.
Como marido cornudo, tengo que reconocer, que cuando mi mujer empezó a traer a uno de sus amantes a casa las tardes y noches de los fines de semana, éste me dijo que le parecía que le miraba mucho la polla fuera de los momentos en que estaba jodiendo con mi esposa. Me reí y le dije que era como escuchar historias de fantasmas y poder verlos por mi mismo.
Un marido cornudo necesita saber todo lo que pueda sobre los hombres que están con su mujer, pues sus pensamientos están completamente obsesionados con la esposa y con su macho la mayor parte del tiempo, pero especialmente durante las citas. Durante ese tiempo, la imaginación del marido intenta llenar los espacios en blanco que sus propios ojos aún no han visto y cuantos más detalles tenga, más fácil podrá hacerlo y, lo que es más importante, se sentirá incluido.
Ninguna esposa tiene que sentirse culpable por el inevitable efecto de burla y humillación, cuando le dice a su esposo que la polla de su novio es más larga o más gorda que la suya: él quiere escuchar eso y espera escuchar eso. Incluso si ha visto esa polla, todavía quiere que su mujer se lo diga. Cuando un marido no obtiene respuestas por parte de su mujer, es muy probable que sienta que se le están guardando secretos, y el dolor que puede sentir por ello supera con creces la incomodidad fugaz de una comparación entre su polla y la del macho que da placer a su esposa y también a él.