Manejo
de los celos en las
parejas
cornudas:
dinámicas emocionales y respuestas
En
las parejas cornudas ocurre
que el
que el
marido obtiene
placer al ver a su
mujer
participar en actividades sexuales con otra persona, y
a menudo despierta en
el
marido una
mezcla de emociones, con los celos en primer plano. Sin embargo, los
celos no son solo una simple reacción emocional; también
pueden ser parte
de un diálogo más amplio
entre la pareja
y
una ayuda para mejorar la comunicación, ayudar profundizar
y aclarar el consentimiento
mutuo y tener
una
comprensión profunda de los deseos y límites del otro.
Los
celos, en términos psicológicos, se
pueden definir como
una respuesta emocional que se desencadena por la percepción de una
amenaza a perder
algo
valioso en tu vida, particularmente en el contexto de una relación.
Implica una mezcla compleja de emociones, que incluyen miedo, ira,
tristeza y traición.
En
la base de los celos hay un entramado emocional en el que se mezclan
en forma más o menos variable:
Miedo
a perder algo o alguien importante para ti.
Pero no sólo se refiere a una pérdida total, sino que también
puede referirse a una pérdida en la intensidad o cantidad de
atención que uno recibe. Un marido cornudo puede sentir celos porque
cree que su mujer presta más atención al amante que a él.
Baja
autoestima: los sentimientos de incompetencia o de no ser lo
suficientemente bueno pueden alimentar las reacciones de celos.
Posesividad:
arraigada en el deseo de controlar o reclamar la exclusividad sobre
los afectos y las atenciones de una pareja.
En
una relación de pareja los celos pueden ser destructivos,
conduciendo a conductas controladoras, problemas de confianza y
conflictos. Reconocer esto temprano es crucial en la dinámica de una
pareja cornuda, donde hay mucho en juego emocionalmente.
Pero
los celos también pueden ser protectores, que es cuando motiva a las
parejas a proteger su relación y abordar las amenazas potenciales.
Actúa como una señal de que hay que hacer una profunda inversión
emocional y puede conducir a discusiones proactivas sobre los límites
y la seguridad de la relación.
Hay
que tener en cuenta que los celos, como cualquier emoción, no son ni
buenos ni malos. Es nuestra respuesta a ellos lo que define su bondad
o su maldad para nuestra relación.
Veamos
que respuestas se pueden dar a los celos de forma que sean algo
positivo para el cornudo y para la relación de la pareja.
Puede
sonar paradójico, pero lo
que en un principio mueve al hombre a proponer a su pareja que tenga
sexo con otro hombre, es que al imaginarse esa situación, o al
verla, o al saber que ella le ha sido infiel, le produce una gran
excitación sexual.
Este fenómeno se conoce como "celos erotizados", y
a esta erotización y excitación también contribuyen
“las
guerras del esperma” y la “emoción
de lo prohibido”.
El
acto de presenciar a la pareja en un escenario tabú puede
intensificar los sentimientos de emoción y novedad.
Si
bien la excitación de los celos puede ser emocionante, requiere un
manejo cuidadoso para evitar que se vuelva destructiva. Así es como
las parejas pueden navegar por estas aguas:
Hay
que establecer
límites claros:
Antes de participar en cualquier actividad, hay
que hablar sobre lo
que es aceptable y lo que está fuera de los límites para
cada uno de los miembros de la pareja.
Pero
estos límites no tienen que ser fijos, si no que pueden y deben ir
cambiando a medida que avanza el proceso, para ajustarse a lo que
sienten y desean el marido y la mujer.
Esto
supone que la pareja debe
comunicarse
abiertamente,
revisando
después de cada encuentro
los sentimientos y niveles de comodidad emocional
que
han sentido,
tanto el marido como la mujer, a
lo largo de ese encuentro.
Practicar
el cuidado posterior:
Después de cada
una de las
experiencias,
hay
que dedicar
tiempo a reconectarse para reafirmar el compromiso y el cuidado
mutuo. En
este blog, en el apartado de Psicología de los Celos hay dos
artículos que tratan sobre el Cuidado Posterior.
Hay
que tener presente que
los celos no siempre son
iguales ni siguen
el mismo camino para todas las parejas. Es un viaje personal que
depende en gran medida de las personas involucradas, la dinámica de
sus relaciones y su resiliencia psicológica. La
resiliencia psicológica se refiere a la capacidad de una persona
para adaptarse y superar situaciones difíciles o estresantes de
manera efectiva.
La
resiliencia no significa que una persona no experimente dificultades
o sufrimiento, sino que es capaz de encontrar formas de superar esos
desafíos y seguir adelante con su vida.
La práctica de los
cuernos,
donde hay mucho en juego emocional, realmente tanto
para la esposa como para el marido,
pone a prueba las habilidades de comunicación entre
la
pareja. La
forma en que los dos
miembros de la pareja se
comunican puede hacer o deshacer su experiencia.
Cualquier
pareja que se quiera meter en el mundo de los cuernos
tienen que partir de un consentimiento inicial en el que
los
dos estén
en sintonía sobre lo que se espera. La
esposa no debe meterse en esto para dar gusto al marido, y una vez
dentro no debe hacer algo que ella no quiera hacer libremente; esto
puede conducir a una angustia emocional significativa, y
es
por lo que este consentimiento inicial, y
permanente,
es el que sienta las bases para la confianza y la seguridad.
Pero
no basta con este consentimiento inicial, debe haber un
consentimiento continuo que
garantice
que todas las actividades permanezcan consensuadas y agradables. Un
diálogo
continuo ayuda
a mantener la
relación saludable y las experiencias agradables. Estos diálogos
deben
realizarse
fuera de las
actividades sexuales para proporcionar un terreno neutral para la
reflexión.
En
esta revisión continua
se deben abordar todos los problemas que surjan, como los celos. No
es malo sentir celos, pero en un primer paso para erradicarlos es
identificar
que
ha
desencadenado los celos. ¿Ha sido un acto en sí,
o tal vez la atención que tu pareja da al
hombre con el que está? En
estas conversaciones hay que ser cuidadoso con el lenguaje.
Se deben usar
declaraciones en primera persona. Se
debe hablar
desde tu perspectiva sin acusar a
la otra persona.
Supongamos
que en una cita el marido se ha sentido mal, al ver como su mujer se
besa y abraza con otro
hambre
mientras éste se la está
metiendo.
El
marido puede decir: Ese
tio te gusta. Siempre que estás con él te abrazas y te morreas a
base de bien. Debe
ser que te gusta mucho como te jode. A mí no me gusta. Eso me parece
de guarras.
Pero
el marido también puede decir: Cuando
te veo como besas y te abrazas con este hombre no me siento bien. Me
hace sentir inferior...
En
la primera frase el marido carga la culpa sobre la esposa. Él se
siente mal porque ella se comporta indebidamente. En la segunda frase
el marido no echa la culpa sobre nadie. Sólo expresa un sentimiento
que surge de él.
A
medida que seguimos,
hay
que entender que
manejar los celos no se trata solo de evitar sentimientos negativos;
se
trata de crear un marco en el que esos sentimientos puedan explorarse
de forma segura y constructiva. Este enfoque proactivo garantiza que
ambos miembros de la pareja se sientan seguros, valorados y
entusiasmados con sus aventuras compartidas.
Navegar
por el panorama emocional no siempre es sencillo. A veces pueden
surgir emociones complejas que requieren un poco más que una buena
conversación. Aquí es donde entra en juego la
ayuda de
un psicólogo profesional.
Mantener
una relación a largo plazo que incluya el uso de los cuernos
requiere un esfuerzo y una adaptación continuos.