EN LOS CUERNOS NO HAY BESOS EN
EXCLUSIVA
Cuando planeábamos aventuramos en estos atrevidos juegos cornudos, una pregunta surgió de ella. ¿Con o sin besos? Sin, mi amor, había respondido yo entonces. La falta de confianza total en mi mujer y el deseo de guardar algo para mí que iba a ser lo único que poseía en exclusiva me habían hecho responder así.
Tú tienes carta blanca para hacer lo que quieras con otros hombres, excepto el beso, porque el beso es Amor y eso es sólo para mí le contesté yo.
Pero incluso antes de nuestra primera experiencia, interiormente había cambiado de opinión. Cuando pienso en ello, entonces, siento el mismo nudo en el estómago, el mismo deseo de decir que no, no a los besos. ¿Pero no le había vendido esto a mi esposa por su placer, que su placer era mío? Y, sobre todo, una cosa rápidamente se hizo evidente. Estas relaciones tenían que ser lo más naturales posible.
Desde el momento en que el primer hombre con el que iba a follar, se acercó con su pequeña sonrisa, supe que iba a besarla. Después de elogiar su atuendo, después de tomarla por la cintura o acariciarla los muslos, la besó apasionadamente como señal de partida de que le pertenecía a partir de ese momento...
Todo lo que tenía que hacer era ver a mi esposa besarle a su vez, con ganas de darle su aprobación... ¡En el momento final, en su orgasmo él disfrutó de ella y ella de él, mientras se besaban... sus besos me excitaron más que cualquier otra cosa!
Personalmente estoy aún más excitado, emocionado y atormentado cuando otro hombre besa a mi pareja y ella abre la boca para recibir su lengua con abandono, que cuando están jodiendo.... hay un poder emocional, erótico en el beso, que es único...
Cuando follan en posición del misionero y el disfruta de ella, y ella también grita de placer, sus ojos derretidos en los suyos y sus bocas se funden entre sí apasionadamente... ¡¡¡es la explosión!!!
Me encanta ver a mi esposa besar con pasión a su amante.
Cuando un hombre quiere besarme y voy a follar con él, lo acepto, y le beso adecuadamente, porque siempre me ha parecido un poco ridículo estar jodiendo o dándome por culo o tocándome por el coño y las tetas, y luego hacer la boca fina en nombre de supuestas razones de exclusividad oral.
Pero
en el juego de pareja cornuda mis besos no son "automáticos".
Para los amantes con los que me veo con regularidad hay casi
sentimiento. Les beso, porque les considero como mis hombres, con
deleite.
Y para mi marido, cuando está presente, la deliciosa
sensación de celos que siente se hace muchísimo mayor, me dice.
En resumen, para mi marido y para mí, el mundo de los cuernos no rima sólo con el sexo, sino también con besos.









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