domingo, 1 de marzo de 2026

 

PALABRAS BRUSCAS Y HUMILLANTES

        Algunas veces mi marido busca a alguno de mis amantes. Mira en nuestra página habitual de Internet y escribe a aquellos que cree que me interesarían.

Encontró a un chico que vive cerca de nosotros. Cuando mi marido contactó con él enseguida le dijo que le gustaba verme tener relaciones sexuales con otro hombre, cosa que él aceptó. Es una de las personas que mi esposo y yo vemos juntos, pues hay otros a los que veo a solas.

Una de las cosas que me gustan de este estilo de vida son las variantes que hay. La verdad es que salgo más veces sola con otros hombres, pero me gusta mucho follar con otro mientras mi marido mira.

Y con este chico es lo que hacemos. Cuando salgo con alguien y me voy sola, me siento como una Hotwife. Cuando mi esposo va conmigo y me mira, me siento como una pareja. Son experiencias diferentes.

Me gusta que me mire. Me gusta saber que los ojos de mi marido vigilan cada movimiento, tanto mío como del hombre con el que estoy. Me gusta saber que está escuchando cada sonido. Nunca he creído, ni creo, que vaya a dar un espectáculo tipo bronco o pelea. El está allí viéndome hacer algo con lo que disfruto mucho y que de todos modos lo haría, estuviera él o no.


Mi esposo definitivamente lo ve de otra manera. Me dice que lo ignore. El piensa que estoy tan pendiente del sexo que en realidad olvido que estoy casada. Puede que me haya ocurrido una o dos veces en mi vida pero, para mí, es muy difícil que olvide que estoy casada con él y que él es mi marido. Sin embargo, a veces intento ignorarlo solo para hacerle feliz, ya que imagino que en mi lenguaje corporal notará algo.

Mi amante disfruta de todo. Le gusta saber que soy solo para él, a pesar de que mi esposo está allí (nunca hemos hecho nada los tres juntos). Tendrá preparado vino y aperitivos para cuando lleguemos. Nos sentamos él y yo juntos en el sofá de la sala de estar, y me mira, hablamos un poquito, nos besamos y acariciamos antes de pasar a la habitación.

Cuando está listo, toma mi mano y nos vamos a la cama. Mi esposo nos sigue, se sienta en un rincón de la habitación y no dice nada. En cuanto comenzamos a tener relaciones sexuales, mi amante habla con mi marido.

Cuando me desnuda mirará a mi marido y le dice que tengo un dulce coño, unas tetas espléndidas o un culo delicioso. Cuando empiezo a acariciarle, él le dirá que soy una buena puta y que estoy muy caliente.

Es cuando empezamos a follar cuando me preocupa que mi amante pueda ir demasiado lejos. Él siempre dice cosas como cuánto le gusta follarme, o qué mojada estoy, o cuánto tiempo ha esperado para que su polla vuelva a mi coño. Pero a veces dice más. Le ha dicho cosas a mi esposo como que me debe gustar más su polla pues he venido hasta su casa para conseguirla.

O le pregunta a mi esposo cómo puede dejar que otro hombre se folle un culo tan delicado. Una vez, cuando se acercaba a correrse, le dijo a mi marido que mi coño se estaba convirtiendo en suyo.

¿Qué hace mi esposo? Saca su polla y se masturba. ¿Hasta donde aguanta? ¿Puede este chico decir algo que le impulse a ser violento?

A él le gusta mucho que yo le diga cosas de este tipo en nuestras conversaciones de almohada o cuando tenemos relaciones sexuales. Pero hubiera pensado que sería muy diferente escuchar a otro hombre decirlo. Sin embargo, no parece importarle. Le excita.

Aquí está este otro tipo diciéndole cosas humillantes relacionadas con su esposa mientras me folla, y mi esposo reacciona luciendo una buena erección.

Le he preguntado al respecto. Y me ha recordado que me prometió que no se molestaría y eso es lo que hace. Después de haber escuchado lo que le han dicho no creí que pudiese cumplirlo, pero ha sido que sí.


jueves, 19 de febrero de 2026

Talkies: Fotos y ocurrencias divertidas.

 TALKIES: Fotos y ocurrencias divertidas





















¿Por qué cosas me entran celos?

 

¿Por qué cosas me entran celos?


Todos los cornudos hemos tenido más o menos celos en el transcurso de nuestro estilo de vida. Por lo que más se suelen sentir los celos es porque pensamos o creemos que nuestra mujer nos puede dejar e irse con un amante, pero también tenemos celos de situaciones inesperadas, y vistas en frio, de relativa poca importancia.

Presentamos varios casos de los celos que tiene el marido en diversas parejas cornudas. Lean y juzguen.

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¡Todo lo que hace con él me pone celoso! Esa es una de las razones por las que lo hacemos. Realmente creo que el día que no sienta la punzada de celos es el día en que lo dejaremos.

Sin embargo, por supuesto, esos son buenos sentimientos de celos.

Hubo algunas cosas que crearon algunos momentos negativos para mí. Una sería cuando tiene una sesión de follar maratoniana y viene dolorida para follar de nuevo conmigo, y quiere esperar hasta la mañana siguiente. Esto me gusta muy poco y me pongo celoso de por qué con él sí puede haber estado follando toda la noche y conmigo no puede follar una sola vez más. Pero no es algo que no pueda vadear y entender.

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Nunca estoy celoso de ella cuando está con otro hombre. Me he vuelto envidioso cuando hemos estado con otra pareja y el otro marido está follando el coño de mi mujer mientras estoy aquí atrapado y aburrido, follando con su esposa, pero con un interés y un entusiasmo tal, que habría disfrutado más de haber estado leyendo un libro.

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Los celos no siempre se establecen de inmediato. Es probable que la primera reunión con un nuevo amante esté llena de nerviosismo, tanto por parte mía como de mi esposa. Esa primera vez, el sexo rara vez cambia la vida. Pero a medida que avanzamos y mi esposa se siente más cómoda con la dinámica, veo cambios en ella que son a la vez un disfrute y una preocupación. Mi momento de verdaderos celos ocurrió después de verla con un hombre que era una superestrella total en la cama. Los orgasmos que le dio fueron intensos y repetidos y mi ego recibió una paliza esa noche.

He pasado por etapas de sentir que ya no era la persona principal en su vida y muchas noches de pensamientos de "por qué estamos haciendo esto" mientras me quedo despierto. Y entonces viene a mi memoria algo que alguna vez he escuchado: “Si no estas celoso en absoluto, entonces debes considerar si realmente la amas”. Personalmente, me cuesta ver o estar presente en la misma habitación mientras mi esposa disfruta de sus amigos. Cuando esto era solo una fantasía, pensé que sería genial y lo disfrutaría, pero no es tanto en la realidad. Nos hemos decidido a continuar con este tipo de vida por el hecho de que solo saber que ella folla regularmente con otros hombres es suficiente disfrute para mí. En la rara ocasión en que estoy en casa durante un encuentro, los sonidos de la otra habitación mantienen mi estómago hecho un nudo todo el tiempo.

Conocemos a una pareja que lleva unos 10 años en este estilo de vida. Una vez le pregunté cómo manejaba los celos. Se rio delante de mí y dijo: "Decidí que podría consumirme o simplemente podría manejarlo y hablar con ella si la cosa se pone muy mal". Eso terminó siendo un sabio consejo que también hemos usado.

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En los primeros tiempos de la relación de mi esposa y sus novios me ponía celoso si él quería sacarla y hacer algo no sexual. Por ejemplo, comprar entradas para llevarla a ver un concierto pop; pedirle que fuera con él a las fiestas de sus amigos, donde él tampoco podía invitarme, ya que no era conocido por ellos. Me quedaba solo en casa y no me gustaba en absoluto. Tuve que poner fin a eso. Estaba feliz de que ella fuera a su casa para tener relaciones sexuales, pero las otras actividades parecían como si él estuviera tratando de "conquistarla". Supongo que no fueron solo celos, sino que era sobre todo inseguridad.

A veces me sentía celoso, después de que me quedaba dormido, si él continuaba el sexo con ella, especialmente si era un sexo apasionado con muchos besos, etc. Estoy celoso de que él se corra dentro de su coño. Cuando lo conoció más, finalmente me dijo que nunca me dejaría por él. Eso hizo que los sentimientos de celos fueran mucho menos fuertes. ¿Eran celos o era inseguridad? En estos días, los celos son raros y no duran mucho.

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No me molesta ver o saber que mi mujer folla con otro hombre. El otro día la estaba en la habitación mirando, y cuando terminaron se quedaron en la cama tumbados.

Empezaron a darse besitos y se abrazaron. Ella tenía la cabeza en su pecho mientras hablaban. De vez en cuando ella miraba su polla y la acariciaba. Seguían dándose besitos de vez en cuando. Por alguna razón eso me puso celoso, bastante celoso. Ella me preguntó que si había disfrutado por lo tiesa que tenía mi polla. No la comenté la causa de mi excitación: mis celos.

En otra ocasión, lo que me puso sumamente celoso fue cuando un tipo la folló y ella colocó ambas piernas en sus hombros. No sabía que ella podía hacer eso. Ella estaba teniendo tantos orgasmos que no recordaba haber estado en esa posición y afirmó que tampoco sabía que podía hacer eso.

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Al principio, verla besar a alguien apasionadamente me sentaba como una patada en los huevos, ya no tanto; lo encuentro hermoso y excitante. Es casi mi parte favorita. La otra cosa que me molestó fue que ella pudiera hacer ciertas posiciones con otros chicos que son incómodas para ella cuando lo hacemos.

Principalmente piernas hacia arriba con los pies muy altos o alrededor del cuerpo. Por alguna razón ya no podemos hacer eso porque le duele. Le duele con algunos chicos, pero no con otros. He aprendido a no molestarme más por ese tipo de cosas, pero al principio, realmente me dolía mucho porque lo tomé como algo personal.

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Cuando follaba sola con un determinado chico me sentía mal. Era un tipo de nuestro vecindario que encontré un poco desagradable, y que realmente no me gustaba. Le dije que lo dejara, pero argumentó que a quien tenía que gustar un hombre para follarla era a ella, y ese chico le gustaba mucho jodiendo.

Ella tuvo relaciones sexuales con él un montón de veces durante 3 meses, él pensando que yo no sabía nada y que mi mujer me estaba engañando. Casi todas las veces que follaban me sentía celoso, pero teníamos un gran sexo “enojado o celoso” después de sus encuentros con él.



Demasiadas emociones.

 

DEMASIADAS EMOCIONES

Era la primera vez que mi mujer se iba a pasar la noche con su amante. Pasé una tarde y una noche agonizantes, preguntándome qué estarían haciendo.


Fue una experiencia surrealista. Incluso cuando me envió un mensaje diciéndome que acababa de correrse cuando se la metió por primera vez, una parte de mí no se lo creía. No es que no me gustase y no lo desease, lo quería y ella fue a buscármelo para ofrecérmelo, simplemente no podía entenderlo en ese momento. Todo en mí era confusión.

Cuando por fin terminaron, y ella me llamó para decírmelo, su voz parecía cansada. Él se la había estado follando prácticamente hasta el olvido, hasta olvidarse que en algún momento tenía que dejar de joderla. Posteriormente, cuando hablamos uno frente al otro, ella me dijo que él la había follado mucho mejor que yo. También estaba un poco nerviosa al ver mi reacción anímica y se mostró indecisa con los detalles.

Yo tenía emociones encontradas. Yo estaba tan feliz por ella, porque había disfrutado mucho. Su amante la acababa de dejar boquiabierta.

Estaba frustrado porque esto era lo más excitante que me había pasado, pero ni siquiera se me había puesto tiesa ni una sola vez. Ansiaba cada detalle, y sabía que durante el resto de mi vida repetiría en mi mente el sonido de su voz confesando su total y completa satisfacción sexual en su primera noche completa con su macho. Yo sabía que cuando recordásemos esa primera noche en nuestras conversaciones de almohada, tendríamos muchos, muchísimos orgasmos explosivos, pero, tal como me contó después, había sido una noche extrañamente serena y tranquila, en un orgasmo casi continuo.

Yo estaba frustrado porque no había conexión entre pensamientos, sentimientos, deseos, etc. Todo en mí era un batiburrillo de ideas y emociones que iban y venían en un desorden total. Esto es realmente lo que me sucedió. Esta era mi respuesta a un acontecimiento largamente deseado, pero deseado en mi mente, y que cuando se ha hecho realidad ha sido impactante, angustioso e incluso doloroso.

Mi mujer se dio cuenta de mi extraña reacción, y eso la puso nerviosa, por lo que contuvo su entusiasmo.

La segunda vez me pasó algo parecido, pero mucho más atenuado, más suave. La tercera no me pasó casi nada, y a partir de ahí todo ha ido completamente normal. Ya siempre que ha pasado la noche follando con otro hombre, ella ha disfrutado, yo he disfrutado, y después, cuando hemos hablado sobre ello, hemos disfrutado los dos.

jueves, 12 de febrero de 2026

Guerras de esperma, cuernos, tríos y biología evolutiva

 

GUERRAS DE ESPERMA. CUERNOS, TRÍOS Y BIOLOGÍA EVOLUTIVA

Ya se ha publicado en este blog un artículo sobre La Guerra del Esperma, pero he encontrado este otro en que lo explica con gran claridad y con un enfoque ligeramente diferente. Creo que ambos artículos se complementan y hacen que se tenga una visión más clara y más amplia.

La mayoría de los hombres están entusiasmados con la idea de que sus mujeres estén con otros hombres. Sí, la mayoría. Puede o no gustarles, pero muchos hombres sensatos se excitan al ver a su esposa, novia o pareja coquetear con un extraño, o tal vez con un amigo. Puede estar celoso, herido, enojado, incluso enfurecido. Aún así, a menudo no puede evitar querer follar con "su" mujer tan pronto como llegan a casa, pues su erección es más fuerte de lo habitual y su eyaculación más poderosa. Es como si estuviera entusiasmado con ganar algún tipo de competencia sexual con otro hombre por el premio de esta valiosa mujer, su esposa o novia.

Un caballero más aventurero podría incluso alentar a su dama a tener relaciones sexuales con el otro hombre, "engañarlo" con amantes, vestirse con ropa muy provocativa y lucirse delante de otros hombres, o al menos hablar en la cama sobre la fantasía de estar con otro hombre, tal vez mientras ella se complace con un gran consolador, que “representa” al otro hombre.

Tradicionalmente, este tipo de esposo (o novio) se llama cornudo, una antigua palabra inglesa que tiene connotaciones de sumisión sexual involuntaria y vergüenza. Muchos cornudos, consciente o inconscientemente , son sumisos sexuales en sus relaciones, esclavos indefensos del deseo de sus mujeres por otros hombres, o esclavos de su propio fetiche por ser cornudos, a menudo masturbándose mientras ven a sus "amas calientes" llevarse bien con los machos "alfa", incluso sirviendo sexualmente a las parejas bien dotadas de sus esposas o siendo objeto de una intensa humillación.

Pero muchos otros caballeros que disfrutan viendo o imaginando a las mujeres que aman teniendo relaciones sexuales con otros hombres en tríos, en fiestas de swing, en porno o con consoladores, no se sienten humillados en absoluto. Sin embargo, se sienten extremadamente emocionados y experimentan erecciones más duras y eyaculaciones más fuertes de lo habitual. Algunos de estos maridos dominan efectivamente la escena, eligiendo amantes para sus esposas, a veces aconsejando al amante sobre cómo actuar con su mujer, al igual que un director de cine selecciona a un protagonista para su protagonista, y luego lo entrena sobre cómo interpretar la escena.

¿Qué tienen en común todos estos tipos tan diferentes de cornudos: el sumiso, el dominante, el sissy, el swinger, el director (solo por nombrar algunos)? Todos están extremadamente excitados al ver, escuchar o imaginar a sus mujeres teniendo relaciones sexuales con otros hombres.

Entonces, ¿qué está pasando aquí? ¿Por qué tantos hombres están entusiasmados con que sus mujeres estén con otros? ¿Incluso si están celosos? Hay muchas explicaciones, pero una de las razones más convincentes para este tipo de excitación masculina radica en la biología evolutiva humana. Los científicos solían pensar que solo había un tipo de esperma con un solo objetivo: nadar hasta el óvulo e inseminarlo: la eyaculación era como el proverbial disparo al comienzo de un maratón, enviando a todos los pequeños renacuajos nadando río arriba en una carrera hacia la nave nodriza. Suena plausible, pero es en gran medida incorrecto. Mirando a través de microscopios gigantes, los biólogos evolutivos Robin Baker y Mark Bellis encontraron que los "inseminadores de óvulos" constituyen solo alrededor del 1% del esperma de un hombre. Así que... ¿Y el resto? ¿Y el 99%? Resulta que los espermatozoides no se parecen tanto a un grupo de corredores o nadadores individuales, sino más bien a un ejército o un equipo de fútbol. Hay unos espermatozoides que ni siquiera intentan correr hacia el óvulo porque su trabajo es cazar, atacar y matar a otros espermatozoides.

¿A qespermatozoides están tratando de matar? No a otros espermatozoides del mismo macho, eso sería "fuego amigo", y no sería muy buen trabajo en equipo. Estos espermatozoides "asesinos" están tratando de atacar y destruir los espermatozoides de otro hombre que podría estar compartiendo la vagina con ellos. Incluso usan la guerra química, emitiendo poderosas enzimas espermicidas. Pero los espermatozoides de ataque luego se encuentran con espermatozoides "defensivos" en el otro lado que bloquean y protegen a sus respectivos hermanos inseminadores que son como los mariscales de campo de los ataques entrantes. Y el Gran Juego está en marcha. O dicho de otra manera, la Guerra del Esperma está en marcha.

La teoría de la Guerra del Esperma explica la pasión de algunos hombres por el fútbol y otros juegos de guerra. Más concretamente, ilumina la excitación masculina sobre la no monogamia femenina, la competencia masculina y la idea de ser un cornudo, un hombre cuya esposa o novia tiene relaciones sexuales con otros hombres. Esto se remonta a nuestros antepasados humanos prehistóricos que probablemente no eran monógamos. Al igual que nuestros primos, los bonobos y los chimpancés comunes, a menudo varios machos se apareaban con una hembra fértil con pocos días de diferencia, a veces en medio de un "gangbang" prehistórico. El esperma de estos diferentes hombres tendrían una lucha dentro del interior de una mujer para el objetivo evolutivo de fertilizar su óvulo, por lo que la psique masculina estaba preparada para encontrar la competencia masculina excitante.

¿Cómo afectan las guerras de esperma a los hombres de hoy? Obviamente, no tenemos tantos gangbangs como probablemente tuvieron nuestros antepasados. Pero cada vez que un hombre tiene relaciones sexuales con una mujer, inconscientemente considera las probabilidades de que ella esté con otro hombre. Si él siente que ella es totalmente fiel a él, puede sentirse muy feliz y seguro y amarla mucho, pero su erección no será más fuerte, ni su volumen de esperma estará en su punto más alto. Inconscientemente, su cerebro envía un mensaje a sus testículos: no se moleste en enviar el ejército completo (o equipo de fútbol) de varios cientos de millones de espermatozoides a un campo vacío donde no hay un equipo contrario.

Pero si sospecha que su esposa o novia está teniendo relaciones sexuales con otro hombre, ya sea un swinger feliz, un voyeur curioso, un cornudo humillado, un poliamoroso bien informado, un proxeneta controlador, una víctima enojada o simplemente un cónyuge confundido, sus testículos entrarán en acción y producirán tantos cientos millones de espermatozoides guerreros, bloqueadores e inseminadores como puedan. El resultado es que el hombre tiene una erección mucho más fuerte, eyaculación más copiosa y un orgasmo más intensamente placentero de lo habitual. Los estudios han demostrado que el conteo de espermatozoides de un esposo aumenta cuando su esposa está fuera por unos días, incluso si ha eyaculado tanto como lo hace normalmente durante su ausencia. No saber exactamente lo que la pequeña dama está haciendo cuando sale "con las chicas" o se queda hasta tarde "en una reunión" puede enviar ese telegrama urgente de excitación a los testículos de un hombre para reunir al ejército, por lo que está excitado, duro y listo para saltar sobre su hembra cuando llegue a casa. Esto tiende a suceder si el hombre está locamente celoso o lleno de dulce compersión. A menudo considerada lo opuesto a los celos, la palabra "compersión" es utilizada por swingers y poliamorosos para transmitir la alegría empática que sienten por el placer de sus parejas con los demás. No todo el mundo es capaz de competir o incluso quiere serlo, pero ciertamente hace que el efecto de las guerras de esperma sea más agradable.

Aparentemente, el macho humano está programado para ser excitado por la competencia sexual. Esta es una de las razones por las que tantos hombres se sienten atraídos por las llamadas mujeres "putas", a pesar del hecho de que tantas sociedades, en todo el mundo y a lo largo de la historia, han denigrado de manera consistente y vigorosa a las putas. Esto también explica por qué tantos hombres aman la pornografía. Cuando un hombre ve pornografía, tiende a ver a una mujer que desea tener relaciones sexuales con otra persona, generalmente otro hombre, o tal vez incluso con varios hombres, como en el popular género gangbang de la pornografía. Algunos amantes del porno masculino disfrutan viendo a las mujeres masturbándose o porno lésbico, pero la gran mayoría de los hombres eligen ver porno heterosexual. Esencialmente, están viendo a una mujer puta con otro hombre u hombres. Esto tiende a desencadenar una erección rígida impulsada por Las Guerras del Esperma.

La teoría de las guerras de esperma también explica por qué tantos hombres, incluso si adoran a sus esposas, se aburren sexualmente con ellas después de unos años. Si un caballero siente que no hay posibilidad de que su esposa pueda engañarlo o que pueda estar con otro hombre, entonces su conteo de espermatozoides se mantendrá “cómodamente” bajo. Después de todo, no tiene sentido enviar mucho esperma cuando no hay con quien competir.

Esto no quiere decir que las parejas no puedan permanecer monógamas y disfrutar de un buen sexo durante muchas décadas, pero tales parejas a menudo, utilizan el poder de la fantasía, ya sea juntas o individualmente. Un matrimonio que lleva muchos años juntos y que ni siquiera contempla la posibilidad de que otro hombre mantenga relaciones sexuales con la esposa, está casi inevitablemente condenado a bajos recuentos de espermatozoides y aburrimiento cómodo en el dormitorio.

¿Qué pasa con los celos? La competencia de esperma es emocionante, recordándole a un hombre que vale la pena luchar por su mujer, haciendo que su erección sea dura. El peligro es que los celos, que están enredados con la posesividad, la inseguridad y el miedo, agregarán el tipo equivocado de combustible al fuego de Las Guerras del Esperma, y toda esa lucha divertida entre espermatozoides se convierte en peleas reales entre personas. Incluso los "celos retroactivos" sobre los amantes pasados o los "celos de fantasía" sobre los futuros amantes o los celos paranoicos sobre los amantes imaginarios, podrían abrumar a un hombre hasta el punto de que las Guerras de Esperma que ocurren dentro de sus bolas solo agregan combustible a su ira y miedo. El cóctel de las Guerras de Esperma es potente y puede ser bastante peligroso en dosis altas o cuando se experimenta en el momento o lugar equivocados.

Por lo tanto, una dama debe respetar los límites de su caballero; con algunos hombres, jugar el juego de la Guerra del Esperma es jugar con fuego.

Pero recuerda: la mujer en realidad no tiene que tener relaciones sexuales con el otro hombre para crear el brillante efecto de las Guerras de Esperma. Solo es necesario que su esposo o novio piense que ella podría hacerlo, incluso si él solo lo imagina, e incluso si todos saben que es solo una fantasía. De hecho, para la mayoría de las parejas, el poder de las guerras de esperma y la experiencia de ser un cornudo se exploran mejor y con mayor seguridad en el reino de la imaginación. El reino de la fantasía puede ser casi tan emocionante como el real, y mucho menos peligroso. Hay un arte fino en esto, el arte de equilibrar el amor y la lujuria. La teoría de las Guerras de Esperma no es solo el deleite de un adicto al sexo. Comprender cómo funciona todo esto de la Guerra del Esperma realmente ayuda a mantener viva la lujuria en una relación a largo plazo.




viernes, 6 de febrero de 2026

Imágenes comentadas.

 

IMAGENES


Nunca pensé que tendría satisfacción sexual al ver la polla de otro hombre deslizándose dentro y fuera del coño de mi mujer. Y nunca pensé especialmente que disfrutaría viendo a un hombre negro follar a mi esposa y dejar su semen dentro de su coño. ¡Estaba tan jodidamente equivocado! Y escuchar los fuertes gemidos de mi esposa me convenció, ¡siempre querría que ella tuviera lo mejor!

En ciertos lugares de diversión, las parejas cornudas no tenemos que andar buscando un macho negro.

El otro día, saliendo de la playa, un chico joven y bien parecido se acercó, tomó la mano de mi mujer y se la llevó! Yo estaba parado allí. ¡No le importó!

Otra noche mi mujer y yo íbamos a la discoteca. Un chico se dirigió a mi esposa, que estaba conmigo. Le susurró algo, y a continuación, los dos comenzaron a caminar juntos.

En determinados ambientes, cada día es más frecuente que un hombre negro se acerque a una joven pareja blanca, susurre algo a la mujer, la tome la mano y simplemente se vaya con ella.

Hoy volví a ver a Matius. No puedo creer la frecuencia con la que pienso en él durante el día. Nos reunimos para almorzar, y, como de costumbre, terminamos en su camioneta que estaba en el aparcamiento. Me folló de nuevo al igual que lo ha hecho a menudo en el último mes. Sus fuertes brazos, su piel oscura y, ohhh dios, esa enorme polla negra. Estoy tan avergonzada de ser tan adicta a esto. No sé cuándo le diré a mi marido cuanto estoy follando. Estoy tan avergonzada de mí misma, ¡pero necesito a Matius tanto!.

A VECES EL ÚNICO QUE LO SABE ES SU DIARIO



Mi posición preferida es la del misionero por varias razones. Soy una mujer muy apasionada y rara vez tengo relaciones sexuales sin besos previos y qué mejor posición hay donde podamos ver la pasión en los ojos del otro y darnos besos apasionados.

Además me encanta levantar mis piernas sobre sus hombros para una penetración máxima. También en esa posición, me parece fabuloso poder mirar hacia abajo para ver su gran polla negra penetrándome, especialmente cuando entra por primera vez en mí.

Cuando llega el momento de mi orgasmo o el suyo, me da la oportunidad de envolver con fuerza mis piernas y brazos muy fuertemente alrededor de él mientras exploto de placer.

Estoy segura de que he dejado de lado algunas cosas, pero en general, y después de experimentar con muchas otras, puedo decir que mi posición favorita es la del misionero.

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